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Hola! Mi nombre es Charlotte. Amo a Dios y amo cómo me ama a pesar de mí. Su misericordia me ha moldeado y por Su gracia he tenido el privilegio de experimentar tantas aventuras. Nacida y criada en la Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente resido y sirvo en el país de Uruguay a través de la Alianza Cristiana y Misionera junto a mi esposo y nuestras dos hermosas hijas. Siempre he disfrutado el escribir, no obstante en esta nueva etapa en la que me encuentro, siento más que nunca el deseo de hacerlo. No es que crea que tengo la vida más emocionante del mundo. Ni tampoco que mis experiencias están tan por encima que deben ser compartidas. ¡Qué va! Solo quiero escribir.Y si alguien lee y se siente entretenido, qué bien. Si alguno lee y se siente comprendido y bendecido, ¡mejor todavía!

Thursday, December 4, 2014

La primera Navidad fue un desastre

     foto: http://christiandifferent.com/category/advent/
                                                          

La llegada de Jesús al mundo no fue peaches and cream. Fue toda una serie de eventos fuertes y dificultuosos desde el momento en que el ángel dijo: It’s a boy! 

Vean conmigo y juzguen ustedes.

Primero, una virgen embarazada. Enough said. Igual, abundemos un poco. Esto le pudo haber costado el matrimonio, la reputación, y hasta la vida a María. Tanto así que tuvo que alejarse por un tiempo. 

Segundo, toda mujer que ha estado embarazada sabe lo incómodo que es trasladarse de un lugar a otro en esos últimos meses. Y todo esposo de mujer embarazada conoce  el estrés y la ansiedad  de tener ese momento de la llegada de su bebé a la vuelta de la esquina. ¡Se les olvida  hasta su nombre!
 Pues, a nuestros amigos les tocó trasladarse con su santa panza y para nuestra información:

“ En el tiempo en el cual Jesús nació, la gente viajaba a pie, en animales o en carretas.
De Nazaret a Belén eran 4 a 6 días de viaje, sobre caminos no sencillos con animales salvajes y ladrones listos a atacar. Normalmente la gente trataba de viajar en grupos para lograr mayor seguridad y proteccion.” bibleview.org

Exactamente.

Tercero, le toca parir fuera de su casa. No solo esto, sino que el relato nos deja saber que los parientes de José que debieron hablerlos alojado, no se dignaron en mandar a cualquier otro primo o tío al sótano con los animales y dejarle el cuarto calientito a la muchachita que estaba con los pies hinchados rompiendo fuente. 
Jesús no nació en un establo. Nació en una casa, pero en el lugar de la casa en donde guardaban a los animales, de más está decir que no era un lugar ideal para parir. 
Puedes ir cambiando la estampa de nacimeinto que tienes debajo de tu árbol… ; )

Cuarto, luego de visitas de varios extraños, los nuevos padres van a presentar a Jesús al templo como era la costumbre. Todo iba bastante bien hasta que Simeón profetiza las siguientes palabras según nos cuenta Lucas 2:33- 35

“ y le dijo a María, la madre del bebé: «Este niño está destinado a provocar la caída de muchos en Israel, pero también será la alegría de muchos otros. Fue enviado como una señal de Dios, pero muchos se le opondrán. 35 Como resultado, saldrán a la luz los pensamientos más profundos de muchos corazones, y una espada atravesará tu propia alma»”

WHAT?! Lo que toda madre primeriza quiere escuchar… NOT!

Todos los padres soñamos con el futuro de nuestros hijos, que sean hombres y mujeres de bien, saludables y felices.  María y José recibieron una dósis de cruda realidad y un vistazo hacia ese futuro complicado de su hijo. María tuvo que vivir con estas palabras haciendo eco en su mente y calando en su corazón toda su vida. Debió haber salido de allí destrozada y asustadísima. Por lo menos esa hubiese sido mi reacción. 


Quinto, le llega noticia al padre de que deben moverse otra vez, por la sencilla razón de que al nene lo están buscando para matarlo. Casi nada.  El corazón de muchas madres fue traspasado con la orden de Herodes de matar a todo niño menor de dos años.

La primera navidad fue una muy difícil.

Sin embargo, hoy recordamos solo lo bueno, lo lindo, las canciones, el coro de ángeles...   No hay espacio para la tristeza en la Navidad. Yo difiero.

Me parece que hemos querido despojar la Navidad de todo elemento extraño y difícil. Pero si hay algo que aprendo de esto es que esta es la época perfecta para recordar nuestras debilidades y dificultades, no para deprimirnos sino para celebrar que en medio de eso y a pesar de eso ¡Dios está haciendo algo maravilloso! 

Celebramos que aunque no somos perfectos y el mundo está terrible, el plan de Dios sí es perfecto y le hace frente a  nuestra maldad y pecado. Aún en este mundo de caos y dificultades el plan de Dios sigue siendo perfecto y tendrá un desenlace fenomenal, a pesar de lo que sea. 

Otra razón para recordar las dificultades características de esta primera Navidad es que apreciemos lo que realmente pasó allí. El sacrificio de Jesús no comenzó en la cruz, comenzó en aquel cuartito para los animales en Belén. Jesús, Dios Hijo, glorioso en majestad y por quien, para quien y por medio de quien fueron creadas todas las cosas, se hizo uno de nosotros contra viento y marea, por amor. 


Igual que la cruz en Semana Santa, hoy en estas Navidades a pesar del obstáculo o dificultad que sea,   podemos celebrar y recordar y disfrutar los resultados y beneficios del evento.  

Así de bueno es Dios. 


Thursday, October 30, 2014

Ruinas.. o lo que aprendí viendo Netflix

Hace un tiempo vi un programa por Netflix (of course!) llamado “Forgotten Planet”, Mundo Olvidado. No solo el nombre suena un tanto “creepy” sino que encima de esto las fotos que utilizan para la promo como preview son todas de lugares abandonados como sacados de un set de película de horror. Tenía que verlo.

El programa se dedicaba a mostrar diferentes lugares alrededor del mundo que se encuentran en un estado de abandono y desolación. Pueblos, ciudades, barrios que antes habían estado llenos de vida ahora completamente vacíos y muertos. Los famosos “ghost towns” o ciudades fantasmas. Muchos quedaron así como resultado de guerras, otros por accidentes nucleares o desastres naturales que forzaron una evacuación inmediata, y otros porque la gente un día simple y sencillamente decidió recoger sus cosas e irse. 

El tono era uno sombrío y como de melancolía. Ver objetos que en algún momento tuvieron algún valor y un significado abandonados, dejados atrás sin sentido ni propósito. Estructuras en las cuales la naturaleza vino a hacer morada y los elementos se dieron a la tarea de redecorar los espacios. Como un álbum en 4D, monumentos que recuerdan lo que una vez fue y ya no es, y que probablemente nunca volverá a ser.

Algunas de estas ciudades en efecto se han convertido en memoriales oficiales de esos estados. Tanto así que el gobierno y las respectivas oficinas de parques nacionales se han dado a la tarea de preservar estos lugares como monumentos históricos. Sin embargo me estuvo muy curioso la manera en la que procedieron con el asunto. 
En vez de arreglar las estructuras que están en la mayoría de los casos a un pelo del colapso, emplean un método de conservación llamado “Arrested Decay”, deterioro arrestado…? Descomposición detenida? Putrefacción contenida? Por ahí va la cosa...

El meollo del asunto es que buscan la manera de mantener la estructura como está, sin arreglarla ni alterarla completamente, sino más bien preservando el estado en el que se encuentra en el momento. O sea, que la estructura que se está cayendo en pedazos, se mantenga tal cual: cayéndose en pedazos… pero sin caerse en pedazos. Ruinas preservadas, símbolos de un pasado triste. 

De momento mi corazón dio un mortal, pa’ trás! Y me dijo, “querida, this is us!” 

Bofetá. Y creo que saben por la línea que voy; realmente, ¡esto se escribe solo! Aun así para beneficio de todos y el propio, aquí va mi rudimentario análisis del asunto. 

El concepto me parece genial, no tanto por describir estos lugares, sino por lo bien que describe el estado en el que se encuentra en ocasiones nuestro corazón. 

¡Cuántos monumentos al pasado! Estructuras viejas que se resisten a caer y que se van convirtiendo en altares. Altares que como encontramos en el Antiguo Testamento vez tras vez solo sirven para pecar.   

Y cuánto nos esforzamos por mantenerlos y preservarlos intactos en su putrefacción. Cuánto tiempo y espacio le dedicamos a estas ruinas que solo traen rencor, amargura y tristeza. Heridas del pasado; lo que me hicieron, lo que hice, lo que no hice, lo que debí haber hecho, lo que debieron haber hecho, lo que me dijeron y dije, lo que no dije,  el que se fue, lo que quedó, lo que pudo ser, lo que no fue, lo que quise que fuera, quien quise ser…. Se mantienen ahí como escenas de una película de terror, persiguiéndonos, embrujándonos y poseyéndonos. 

Y entonces está Dios ofreciendo algo mucho mejor. Primero nos pedirá que confiemos en él. Luego nos pedirá todo lo demás. TODO. Que le entreguemos todo nuestro corazón. Sin este primer paso la cosa no funcionará, porque la realidad es que el corazón de todos sin Dios, sin Jesús  -lo aceptes o no-  está en estado de descomposición. 

Nuestras ruinas, heridas, verguenzas, malicias, amarguras todo necesita cambiar de jurisdicción. Dios me pide que le entregue mi basura. La basura con la que tanto me he encariñado. Pero esto no es todo, lo más lindo es lo que viene después.  A cambio de mi basura me entrega algo espectacular.  El plan de Dios ofrece un nuevo significado y propósito. Espacio para construir sobre las bases de un pasado que ya no me controla porque él me sana y me hace libre. 


Y como nada de lo que yo pueda escribir será mejor de lo que Dios ya escribió, los dejo con esto. 

Isaías 61:3  
A todos los que se lamentan en Israel les dará una corona de belleza en lugar de cenizas, una gozosa bendición en lugar de luto, una festiva alabanza en lugar de desesperación.  Ellos, en su justicia, serán como grandes robles  que el Señor ha plantado para su propia gloria.

Isaías 44:26 

Sin embargo, yo sí cumplo las predicciones de mis profetas. Por medio de ellos le digo a Jerusalén: “Este lugar volverá a ser habitado”, y a las ciudades de Judá: “Ustedes serán reconstruidas; yo restauraré todas sus ruinas”.

*foto sacada de http://lifeontheopenroad.blogspot.com/2013_09_01_archive.html

Tuesday, October 7, 2014

Camina- Camina: El Dios del throwback

Camina- Camina: El Dios del throwback: Las fiestas de cumpleaños me hacen feliz. Pienso que hay algo especial en el asunto de poder celebrar el hecho de que nacimos, de que esta...

El Dios del throwback

Las fiestas de cumpleaños me hacen feliz.
Pienso que hay algo especial en el asunto de poder celebrar el hecho de que nacimos, de que estamos aquí en el mundo, de que hemos sobrevivido un año más. Es por esto que por lo general planificamos  hacer fiestas o "garets" ,como le decimos en nuestra familia, cada vez que alguien cercano cumple. 

A través de los años se han planificado muchos "garets" con diferentes temas. Hasta ahora el más popular ha sido "I <3 the 80's". De hecho, tan reciente como el sábado pasado tuvimos uno.

En medio de los leggins, los moños hacia el lado, el mucho spray de pelo, las hombreras, el liner azul y lisptick rojo y rosa fucsia, con canciones de Air Supply, Maddona y Guillermo Dávila en el fondo.  Mientras observaba como los muchachos súper emocionados lograron conectar un ATARI, sí un ATARI, al TV para jugar Pacman y Donkey Kong como si fuese lo último en las consolas de juego, me inspiré. No fue tanto inspiración, creo que más bien fue una vez más Dios recordándome en medio de lo cotidiano cuán real y cercano es.  

Y pensé en cómo las cosas cambian, los tiempos cambian, uno mismo crece y va cambiando. Lo que hoy es lo más cool y deseado por todos, mañana es anticuado o para los más hipsters -"vintage".  En medio de todos esto recordé un hecho que hizo que pudiera dormir en paz esa y todas las noches subsiguientes. Dios no cambia.

Piénsalo! Dios era el mismo durante los 80' que es hoy! Antes de eso y después, a través de los tiempos él es y seguirá siendo. Y su misericordia para con este mundo loco que insiste en darle la espalda y luego echarle la culpa de todos su males se renueva cada día, desde el principio. Qué amor tan grande! Qué Dios tan maravilloso!

Esto no es todo. El ha prometido estar conmigo siempre. Aún cuando yo sea viejita él va a estar. El está  y estará con mis hijas. No importa lo que el mundo zumbe, Dios estará.
   
Charles Spurgeon predicó en un sermón en el 1856 algo que hoy en el 2014 sigue siendo verdad, 






Y Dios mismo nos dice en Isaías 46:4
4Yo seré su Dios durante toda su vida;hasta que tengan canas por la edad.Yo los hice y cuidaré de ustedes;yo los sostendré y los salvaré.










Monday, September 22, 2014

Libertad se escribe con S


Cuando vemos lo que está ocurriendo en estos momentos en otros países, cuando leemos, escuchamos o vemos lo que otras personas, seres humanos de carne y hueso como nosotros, están viviendo alrededor del mundo es casi imposible el que nuestro pensamiento vaya a ese lugar, esa esquina en la que se alojan los “por qués” y los “cómo sería” . 

La miseria y la dificultad ajenas tienden en ocasiones a levantarse como un espejo en el cual no podemos evitar mirarnos. Mirar nuestra propia situación, nuestro entorno, nuestro contexto y el papel que jugamos en el mismo y comparar esta imagen que vemos contra ese otro lado. Contra ese otro ser que se encuentra atravesando por lo que parecería el mismo infierno aquí en la tierra. El allá y yo acá. Ambos en el mismo planeta, mirando la misma luna, siendo alumbrados por el mismo sol. Yo en mi país, en mi casa, con los míos, en mi paz y con mis libertades. Y él desplazado, desterrado, despojado y desesperado. Y todo por el hecho de que nació en x ó y latitud y yo en ésta.  Algo que ninguno de los dos podía controlar. 

Esto me ha llevado a pensar que en casos como estos ni es justo para mí ni representa beneficio alguno para el/ella el que yo me lamente o alimente un sentido de culpa por el hecho de que gozo de unas comodidades y libertades que el/ella -por situaciones fuera de nuestro control como por ejemplo el lugar en el que nacimos, la familia, etc.- no puede tener o no ha tenido. No me refiero al hecho de dar por sentado estas cosas pues sé que el mirarnos en este espejo y comparar situaciones nos puede mover a la humildad y a la gratitud. No obstante, creo que hay algo mucho más grande, una pregunta más importante, más productiva. 

Más allá de criticar mis libertades y preguntar por qué yo sí y el/ella no, el meollo, la sustancia, el núcleo del asunto es el siguiente:  qué estamos haciendo con nuestra libertad? Cómo la estamos usando? Cómo puedo utilizar aquello que me fue dado -sin yo premeditarlo o calcularlo- de manera calculada, preconsebida y planificada para ayudar la situación del prójimo?
Pablo les escribe a los gálatas y le dice en el capítulo 5 verso 13 lo siguiente,
“Hermanos, han sido llamados a disfrutar de libertad. ¡No utilicen esa libertad como tapadera de apetencias puramente humanas! Al contrario, háganse esclavos los unos de los otros por amor.” 

La libertad a la que se refiere Pablo es una que va más allá de las libertades físicas, sociales y políticas. Las supera a todas y se puede gozar aún en ausencia de las otras. Se está refiriendo a la libertad espiritual que solo Dios da a través de Jesús. Aún así, pienso que podemos aplicarlo también a esta situación. 

En este lado del mundo usamos nuestra libertad tantas veces de manera tan irresponsable, solo para satisfacer nuestros deseos o para adelantar nuestras egoístas y arrogantes agendas personales. Nuestras susodichas libertades se van convirtiendo en seductoras maldiciones. Y en una gran y patética ironía terminamos siendo esclavos y presos de las mismas. Cuál es el remedio entonces? Pablo inspirado por la sabiduría divina nos lo da. 
      
El servicio 

Utilizar nuestra libertad para servir. Poner nuestra libertad al servicio de otros. Madre Teresa dijo, “El que no vive para servir, no sirve para vivir.” 

No tuve voz ni voto a la hora de decidir dónde nacer, pero sí tengo que decidir qué voy a hacer con lo que me fue dado al nacer aquí. Seamos responsables con nuestra libertad. Seamos sabios con nuestra libertad. Que nuestra vida sirva para algo.


“El servicio más grande que pueden hacer a alguien es conducirlo para que conozca a Jesús, para que lo escuche y lo siga; porque sólo Jesús puede satisfacer la sed de felicidad del corazón humano, para la que hemos sido creados.” - Madre Teresa.

*Lo sé. Madre Teresa se cita mucho en este post. Nadie puede negar que después de Jesús, esta mujer dio cátedra en cuanto a usar su libertad para servir. Te animo a que busques y leas su testimonio. 

Friday, September 19, 2014

Rebeldes


Creo que todos en algún grado y de algún modo lo hemos sido. La rebeldía es como un grito en la cara de aquello o aquellos que sentimos se opone a nuestros deseos, a lo que entendemos, según nuestro criterio, debe ser u ocurrir.  

Nos rebelamos muchas veces en contra de algo o alguien que nos hiere y que por lo general es mayor o más poderoso que nosotros. Nos rebelamos contra el sistema, nuestros padres, el gobierno... Pero ¿qué pasa cuando el que sentimos que nos hiere es el mismo que tiene la capacidad de curar la herida? ¿Cuando quien sentimos es el que nos oprime, es realmente el que tiene la llave para proveernos la libertad?  Inclusive, ¿qué ocurre cuándo el mismo acto de rebeldía termina siendo mucho más destructivo?

Sinceramente, yo soy bien boba para estas cosas. No soy muy piquetera que digamos. Sin embargo les confieso que hubo un momento en mi vida en el cuál tuve que hacerme estas preguntas. Un momento en el cual sentí como que Dios me estaba hiriendo, me estaba oprimiendo, estaba pisoteando mis sueños y mis planes. Peor aún, estaba destruyendo sueños y planes que hasta ese momento estaba casi segura los había puesto él mismo en nuestro corazón. 

Ante este gran sentido de pérdida y vacío pensé que solo quedaba una cosa por hacer: rebelarme. "¿Qué dices Dios? ¿Que tú quieres que ore? Pues no lo voy a hacer. Te puedes sentar a esperar que yo  me ponga a leer la Biblia o me congregue. Y si es que voy al culto, no esperes que cante y aplauda. De mí no esperes mucho. ¡Este abuso se acabó! " (final del berrinche) 


Yo, que no tengo una vena de subversión en mí, me propuse no darle a Dios lo que de mí pedía, "privarle" el beneficio de mi presencia. Claro, ahora lo pienso y sé que se escucha súper pretencioso, pero ahí les va, ocurrió así -como el programa. ¿Saben qué pasó? Me salió. Logré no leer la Biblia, dejar de cantar y aplaudir al son de las canciones en el devocional, si es que llegaba al culto. No fue muy difícil dejar que mi naturaleza  floreciera y se alimentara mi carne de ocio y dejadez.

 En medio de todo esto pude notar algo.  En mi empeño por privarle a Dios de mi presencia me di cuenta que eso resultaba en privarme yo de la suya. De alguna manera pensaba que dejar de hacer los ejercicios me haría sentir libre. Libre de hipocresías pues no sentía en mi corazón el realizarlos, así que ¿para qué? 

Sin embargo, en mi esfuerzo por zafarme de Dios,  choqué de cabeza contra una gran pared de amargura que no me dejaba ver hermosura ni hallar placer ni gozo en nada. Mi espíritu se retorcía dentro de mí y "libertad de Dios" se tradujo en presa de la ansiedad y la depresión. Mi gran acto de rebeldía resultó ser el mayor acto de sabotage originado por mí hacia mí en la historia de mí. Tenía dos opciones. Seguir así y ver hasta dónde me llevaba el camino de la rebeldía - el cual me llevaba ya por el camino del la amargura LITERALMENTE-  o dar media vuelta y tomar el camino opuesto. Esto significaba someterme. Someterme al que tenía todo lo que necesitaba desde el comienzo para enfrentar la crisis. Someterme al único que podía realmente sanar todas mis heridas. Rendirme ante aquel que podía transformar y dar sentido a mi dolor. Entregarme en los brazos de aquel que podía consolarme y amarme y darme todo lo necesario para salir adelante con un nuevo norte y sentido de propósito.

 ¿Y saben qué pasó?¡Me salió! 


Este no fue tan fácil como lo primero, pero en esta ocasión Dios estaba ahí para traerme de vuelta. Su Espíritu se sumergía y brincaba dentro de mí guiándome hacia la libertad, trayéndome de vuelta a la vida, devolviéndome poco a poco el color. El daño que yo misma me causé terminó siendo peor, pero aún así Dios me rescató de ese reguero y me salvó de mí, otra vez. Ahora estoy aquí escribiendo esto y con la autoridad de alguien que ha ido al lado oscuro de la fuerza y ha regresado,  te pido con el corazón que acabes tu tiempo de rebelión hoy. Regresa y opta por la opción menos popular pero capaz en este caso de salvarte la vida. Si. La vida. 

Tuesday, September 16, 2014

OBDC

La decisión estaba tomada. 

Yo dejaría mi trabajo en la escuela para quedarme cuidando a la nueva integrante del clan García-Maltés. Sabíamos que era la decisión correcta para nosotros, aun así no podíamos obviar el estrés económico y por ende general que esto traería. Mi esposo es maestro también, de más está decir que  los 15 y los 30 no se caracterizan por una entrada exorbitante de dinero a nuestra sencilla cuenta bancaria. No obstante, no había ni sombra de duda en nuestro corazón que mamá se quedaría en casa para cuidar a su bebé. Y así lo hice. Así lo estoy haciendo. Así lo estamos haciendo. Ya han pasado 9 meses. Nueve meses sin chuparnos el proverbial limber...

Durante este tiempo he aprendido mucho sobre mi mente y cómo ésta funciona. La verdad es que han sido meses de estar apretados económicamente, pero no de escasez. No nos ha faltado nada de lo básico y necesario para la vida, ni siquiera para el disfrute de la misma. El dinero no ha sido insuficiente, al contrario hemos experimentado exactamente lo opuesto. Dios ha provisto para que tengamos suficiente de todo lo que necesitamos. En ocasiones por nuestros propios medios, otras ha sido a través de familia y amigos que sin pensarlo dos veces han suplido nuestra necesidad como si fuera la suya propia. Ahora puedo verlo así y escribirlo de ésta manera, pero en estos meses este no siempre ha sido el caso.

 Muchas veces me encontraba preocupada  por cosas secundarias. Inclusive hasta llegué a sentir lástima de mí y vergüenza pensando- “pobrecitos, no podemos salir a comer.” “Bendito, no puedo comprarme ese par de zapatos o esa camisa.” Pobrecitos? En serio, Charlotte?! Quizas no me sobra para ir a Chillis- o lo que sea- pero tengo para hacer un arrocito con salchichas y habichuelas guisadas que me queda súper y que tanto le gustan a Sofía. Ok, así que no puedo irme de compras para añadir el par número 20 de zapatos a mi ya bastante lleno walking closet. No puedo ir al cine, pero puedo caminar por el parque, por la playa, jugar cartas UNO o Phase Ten con mis amigos 

Tengo familia y amigos a las cuales puedo pedir ayuda. Y por qué sentir vergüenza de esto?   Tengo todo lo que necesito. Mis hijas tienen todo lo que necesitan también. Un papá y una mamá que se aman y que las aman y darían la vida por ellas, que aman a Dios y buscan hacer su voluntad. No sólo de pan vivirá el hombre, pero Dios es tan bueno que ni siquiera el pan nos ha faltado por que él mismo lo ha provisto (pan o una lavadora... Después les cuento!)  El es mi Padre y sabe lo que necesito. 


Creo firmemente que Dios me movió a quedarme en mi casa con mi bebé por un tiempo. Aún con mis dudas lo he obedecido junto con el resto de mi familia. El hecho de que esté siendo obediente no significa que todo es bello, sencillo y fácil. No creo jamás, y la evidencia bíblica me confirma, que la obediencia a Dios se caracterice por hacer las cosas fáciles o sencillas. Josué tuvo como quiera que levantar espada y luchar múltiples batallas. 
La obediencia no siempre garantiza que todo será fácil, pero sin duda alguna siempre garantiza dos cosas: bendición y victoria. En medio de nuestra obediencia veremos su bendición. Una bendición que quizás no se traduzca o defina en signo de dólares, sino en una relación más profunda con él.  La bendición de verlo en acción. El quiere enseñarme una vez más a confiar en él y que él tiene cuidado de mí y los míos. No hay mayor bendición. 

Y la victoria? Pues cada día que veo las cosas de esta manera tengo victoria sobre lo que el mundo me dice que debo ser, hacer y tener. La victoria de verlo obrar a mí favor.Victoria cuando veo todas las riquezas que puedo recibir a través de Jesús, riquezas que van más allá de lo material.  Si viste los flamboyanes de rojo vivo tan lindos y a los changos no les falta comida, cuánto más no le importamos nosotros!   

Monday, September 15, 2014

Camina - Camina


Camina- Camina

“No corras! Camina!” Esta es sin duda una de las instrucciones que más repetimos como mamás. Por lo menos es una de las que más frecuente uso con mi hija.  Sofi tiene una muñeca a la cual llamó “Camina-Camina” (primero y segundo nombre respectivamente :P) Camina llegó a nuestras vidas como regalo en la primera navidad de Sofi. Aún no sabemos con certeza si el tan peculiar nombre viene a raíz de mi constante petición de “ camina y no corras”. Al cumplir los dos años, Sofi agarraba de la mano a su bebé y le repetía con una ternura propia de su edad- “Camina, Camina!”
Creo que “No corras! Camina!” es un consejo que los adultos olvidamos seguir. Nos pasa cuando nos encontramos en situaciones, lugares, momentos, procesos de los cuales queremos escapar, queremos huir de ellos. Salir corriendo. 

Sin embargo, estos son los momentos que nos construyen, nos moldean; los procesos que nos hacen crecer. Momentos en los que precisamente necesitamos respirar hondo, aguantar el impetuoso deseo de salir corriendo, y caminar. 

Con paciencia, firmeza, expectación y esperanza. Procedemos a poner un pie delante del otro, lento pero seguro, un paso a la vez. En nuestras mentes el constante estribillo , no importa cuan duro el camino -“camina, camina.”

Sunday, September 14, 2014


Sonrisas

Sus rizas a carcajadas son mi sonido favorito. 

Cuando Sofía y su hermanita Sara se ríen me hacen el día. Cómo mamá me he propuesto cada día, no importa lo que esté pasando, sacar un momento para hacerlas reír. La gran mayoría de las veces esto incluye hacer sonidos y caras extrañas, bailecitos semiridículos, “comerme” un cuellito, soplar trompetillas en sus barriguitas...en fin, olvidarme de mí para enfocarme en ellas. En esos momentos las tres somos libres. Yo, de apariencias y preocupaciones futuras. Ellas, de temores e inseguridades. Ellas se ríen y yo en el transcurso termino junto a ellas soltando las más sinceras carcajadas. 

Otra de mis metas, claro está, es lograr captar estos momentos en vídeo. Esto ha probado ser más difícil de lo que parece, sobre todo con Sara quien tiene ahora 9 meses de edad. Sara es una bebé súper simpática y risueña, sacarle una carcajada no representa ningún reto. A veces basta con mirarla, con solo la intención de hacerla reír para que se suelte un gritito de emoción como preámbulo.  Sin embargo han sido pocos los momentos que he podido captarlo en vídeo. No hago más que sacar mi celular para grabarla y Sara tan pronto lo ve se detiene. Se congela, enfocada en mi celular deja de mirarme y la risa se detiene. Su cara cambia automáticamente de alegría a una de preocupación y confusión, casi como si preguntara - “qué es eso, mamá? y qué me va a hacer?”  Tan pronto deja de enfocarse en mí y cambia su punto de atención a la cámara, todo cambia. 

Esto me puso a pensar en mi relación con Dios (Ay ya, la más espiritual!) No dudo que uno de los mejores sonidos para Dios sea el de nuestra risa. Cuando gozamos de su creación, cuando disfrutamos con nuestros hermanos, cuando nos deleitamos en él, estoy segura que Dios como padre se deleita también en esto. Cuando me enfoco en él soy realmente libre y realmente felíz. No importa lo que esté pasando, él prometió que estaría conmigo. Que si mantengo mi mirada y mis pensamientos fijos en él, él me daría paz. Pero cuando cambio mi atención y comienzo a fijarme en las situaciones que me rodean, cuando me desenfoco, entonces igual que Sara, mi cara y mi mente cambiarán. Abandonarán la confianza y el descanso para abrazar la confusión. 

Esto no significa que viva ignorando lo que pasa a mi alrededor o las situaciones muy reales y en ocasiones difíciles que enfrento cada día. Al contrario, significa hacerle frente de la manera correcta. Como quien corre una carrera no mirando hacia abajo asegurándose de si hay suelo sobre el cual correr,  sino fijándose en la meta para ir en pos de ella. 

Mi meta diaria debe ser traer gloria a Dios, la meta diaria de Dios, si pudiera ponerlo así, es ser glorificado en mí vida. Cuando me enfoco en esto y ambas metas se alinean, #boom! Entonces reiré a carcajadas!  

Se me ocurre que Dios, igual que yo con mis hijas,  quiere hacerme sonreír todos los días. Y yo, al igual que Sara, me enfoco a veces más en las “cámaras” del mundo. No veo que detrás de toda circumstancia está Dios mostrandome a Jesús  listo para sacarme una verdadera, genuina, desprendida, confiada y gloriosa sonrisa.