About Me

My photo
Hola! Mi nombre es Charlotte. Amo a Dios y amo cómo me ama a pesar de mí. Su misericordia me ha moldeado y por Su gracia he tenido el privilegio de experimentar tantas aventuras. Nacida y criada en la Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente resido y sirvo en el país de Uruguay a través de la Alianza Cristiana y Misionera junto a mi esposo y nuestras dos hermosas hijas. Siempre he disfrutado el escribir, no obstante en esta nueva etapa en la que me encuentro, siento más que nunca el deseo de hacerlo. No es que crea que tengo la vida más emocionante del mundo. Ni tampoco que mis experiencias están tan por encima que deben ser compartidas. ¡Qué va! Solo quiero escribir.Y si alguien lee y se siente entretenido, qué bien. Si alguno lee y se siente comprendido y bendecido, ¡mejor todavía!

Monday, November 16, 2015

Yes, let's #pray

If we say we're going to #prayforparis and #prayfortheworld, then let us truly do so. Yes, let's #pray. Let us fall unto the ground. Let our knees hit the floor and our face kiss the dirt , with our hands clutching the soil. Yes, let's #pray. With throbbing hearts and sobbing souls, let our eyes weep tears of pain and repentance and desperation. #Pray words of anger, sorrow or despair, pray silence and doubt and fear... He does not mind. Fight Him, challenge Him, ask Him. If there is a moment to call that greater force that brought the world into existence by His name, leaving aside all the preconceived notions, judgement and pride, it is now. Because #prayer is so much more than sending good thoughts with a wishful heart. #Prayer is a conversation. A connection. An exchange. Yes, let's #pray. Because only when we truly do so, #prayer will become alive and effective and beneficial for them, for us, for the world. Yes, let's #pray. 

Tuesday, November 10, 2015

El ride más importante de mi vida

He visitado Disney 25 veces. No me refiero a que he ido muchas veces, usando el 25 como una exageración. No. He estado allí 25 veces. Desde antes de cumplir el año y luego cada año y verano subsiguiente de mi vida estaba separado para visitar al ratón. No me quejo. Hello, es DISNEY! Tengo muchos recuerdos bonitos de esos momentos junto a mi familia. 

Yo no soy precisamente la más atrevida cuando de atraccciones y rides se trata. De niña, mucho menos. Splash Mountain era el cuco. Ver ese tronquito menearse y ser arrojado al vacío conmigo adentro no me era sinónimo de diversión. Pero había que hacerlo, ir al parque y no montarse ahí era casi un sacrilegio. Además de que reconocía el sacrificio económico que representaba para mis padres el estar allí, después de todo estabamos allí -en parte- porque ellos querían que yo me divirtiera. Por eso nunca olvidaré el momento en el que tomé la gran decisión de arriesgar mi vida y montarme en el tronquito. 

Papi hizo la fila conmigo. Estuvimos allí por horas haciendo la kilométrica fila (no habían fast passes. I know...). Iba todo el camino pensando en todas las posibilidades que iban desde tener el mejor momento de mi vida hasta morir trágicamente en un accidente freaky. Hasta que llegó el momento de la verdad y llegamos al lugar donde nos teníamos que montar en el tronco. Tenía náuseas, ganas de ir al baño, sudé frío, y las piernas me temblaban.  El miedo me venció y llorando desconsolada le dije a papi que no podía montarme. Me sentí tan mal. Sentía verguenza y estaba molesta conmigo misma. Afuera de la atracción podía ver a las personas que habían estado en la fila con nosotros y que sí se habían montado. Se veían tan contentos y alegres de haberlo logrado. Esto hizo que mi frustración fuera aún mayor y que me sintiera tan arrepentida de no haberme atrevido. Era un sentimiento que no quería volver a experimentar.

En estos días, esta memoria ha cobrado un significado especial debido al momento tan significativo en el que me encuentro en mi vida. Mi esposo y yo hemos sido aprovados como Trabajadores Internacionaes por nuestra denominación y estaremos trasladándonos con nuestras niñas a principios del 2016 a Uruguay para servir allí.

Qué tiene que ver Splash Mountain con esto? Todo! Al menos la experiencia para mí es muy parecida. 

LLevo toda mi vida cristiana tratando de entender lo que significa que Dios tiene un plan para mi vida y poniendo todo mi empeño en no ser obstáculo para que éste se lleve a cabo. Y ahora que llega el momento de la verdad en el que veo delante de mis ojos y mis pies como se abre este nuevo camino, la razón por la cual soy como soy, la oportunidad de tener la experiencia más importante de mi vida, de momento siento esa misma sensación de antes de montarme al tronco. Me tiembla el corazón y me pregunto cuán necesario es esto para mi vida y la de mi familia. Siento miedo y ansiedad y mi mente se llena con todas las posibilidades. Me abrazo a Dios y le digo llorando, "no sé si puedo lograrlo."

No obstante, al igual que en aquella fila de aquella atracción,  esta vez también tengo a mi Papá conmigo. Mi Padre celestial que ha estado ahí haciendo la fila conmigo, preparándome,  recordándome que no me voy a montar sola, que él estará conmigo en cada curva, cada momento, cada caída, cuando sienta emoción y cuando sienta temor. El estará. 

También puedo ver a aquellos que ya se han tirado la maroma. Aquellos que han vivido la aventura de creerle a Dios y han confiado y seguido  su voluntad. Escucho sus historias y me siento tan animada. No quiero volver a sentir que me pierdo de algo, al igual que en Splash Mountain, solo porque sienta miedo, aún si ese temor que siento es legitimo. No quiero perderme nada de esas obras buenas que Dios preparó de antemano para que anduviera en ellas (Efesisos 2:10). Estoy decidida a que esta vez mi ansiedad no me dentendrá de embarcarme en la aventura más emocionante, importante y significativa de mi vida. 

El verano siguiente y muchos veranos después de ese regresamos al parque brindándome nuevas oportunidades de conquistar a mi gigante. Enventualmente logré montarme en Splash Mountain. Ya hasta me monto en la primera fila! (Ay, ya! Tita Valiente! ;) )

En la vida no siempre tendremos la dicha de que una oportunidad de esas “cambia-vida”  toque a nuestra puerta dos veces. Dios es soberano y bueno, pero solo tenemos una vida. Un verano. Un momento crucial de decidir si vivo mi vida para el miedo y la ansiedad o si confiaré y le tomaré la palabra a mi Padre cuando me dice: No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. Is.41:10


Yo me voy a montar. Y tú, qué vas a hacer?

Thursday, February 26, 2015

Perdidos… part deux

Los GPS son de Dios.  

Como escribí en la primera parte de este post, soy malísima con las direcciones, así que cualquier artefacto y/o aplicación que me ayude a llegar a mi destino es una bendición. 

En la vida cristiana muchas veces se hace la comparación entre un mapa y la Palabra de Dios. La Biblia como GPS. El lugar en el cual podemos encontrar la voluntad de Dios para nuestras vidas, el camino que debemos seguir.  

Peeeeeero, 

no es hasta que se nos presenta una decisión grande,
un cuchillo en el camino,  algo que puede cambiar el rumbo de nuestra vida, que esta imagen prueba su temple.

Debo tomar ese trabajo? Debo dejar ese trabajo? Debo mudarme? Dejar el país? Cambiar de iglesia?  Casarme con él/ella? Estudiar esto o aquello? Ser misionero? Pastor? Maestro? 

Y oramos y leemos la Biblia y todavía al final no estamos seguros de qué camino tomar.  

Por qué?


Mi humilde opinión  basada solo en mi propia experiencia con misma, es que hay algo más. No se trata solo de el destino o la decisión final.  Google maps guiándome del punto A al punto B. 

Si soy sincera debo aceptar que más que querer saber la voluntad de Dios para X o Y situación, lo que  verdaderamente quiero la mayor parte del tiempo  es que me revelen el futuro. No quiero un GPS, quiero un clarividente que me diga si hay o no rotos en la carretera, si habrán policias y cuantos, si se me va a reventar una goma o si tendré un accidente. Porque probablemente si supiera esto de antemano no saldría por la puerta. 

Ni Dios ni su Palabra funcionan así. Y Gloria a Dios que no es así!

Creo que hasta en esto se muestra el amor y la misericordia de Dios en nuestras vidas.  Y me parece que parte de no revelar su voluntad y planes de cantazo es porque nosotros no podemos manejarlo! No puedo manejar todos los detalles, yo no sé lo que él sabe. Yo no tengo su mente ni su visión. Nuestras perspectivas son diferentes. El es Dios… y yo no! Si lo hiciera, si revelara paso por paso dando detalles de cómo todos los eventos se irán desarrollando, creo que me encerarría en un cuarto en mi casa y nunca saldría.

En su amor y conociendo de qué estoy echa, Dios me da solo lo que necesito. Una pieza, un vistazo, lo suficiente para encender mi curiosidad e interés. Lo necesario para que aprenda a confiar en él, lo justo para producir en mí paciencia y alimentar mi fe.  En medio de esto el disclaimer de que en este mundo enfrentaremos aflicciones y pruebas, pero la promesa de que él estará con nostros hasta el infinito y más allá. Ok, Jesús no usó esta expresión exactamente, pero creo que no está muy lejos de lo que sí dijo. No? Bueno...

Esto me lleva a hacerme otra pregunta sobre la voluntad de Dios:

Por qué o para qué  quiero saberla?

Esto se queda pal próximo! 

To be continued….


Mientras tanto, qué opinas tú al respecto?

Friday, January 16, 2015

Perdidos Parte I

Nací sin brújula. Soy malísima con las direcciones, nombres de calles, etc. Me pierdo con una facilidad que a veces me asusta. Aquí les va un ejemplo.

Me esperaban en una iglesia en Juncos para dar un taller. Me dan las instrucciones y me dicen que tome el expreso y que coja  una tal “30”. Yo me monto en el expreso pendiente a tomar la 30. Pensaba que en algún momento vería un letrero que diría “salida 30”. Pués así seguí. Pasó un rato muy largo y los números de las salidas seguían subiendo y la aguja de  la gasolina seguía bajando.  Hasta que miro a la izquierda y sobre el horizonte me parece ver la isla de Caja de Muerto. Pensé, “eso no es en Ponce?”. 

Sí. Llegué a Ponce . Ese día aprendí dos cosas que nunca olvidaré mientras viva: cual es la “30”, y el camino a Ponce.

En el cristianismo hablamos de que el se humano sin Dios está perdido.  A lo que suponemos que un encuentro con Jesús rectifica este estatus. Una vez adentro, una vez tu alma es  encontrada y ubicada -por decirlo así- no se habla más del asunto, pues se da por resuleto.  

Aunque esto sí es cierto, en Cristo encontramos nuestro verdadero ser y propósito entre muchos otros regalos y beneficios, me parece que hay una manera de estar perdidos aún después de haber sido encontrados.

Me explico.

Aún después de ser salvos, muchos seguimos dando tumbos por la vida cristiana esperando encontrarnos con La voluntad de Dios en algún punto, así como yo con la elusiva carretera 30. Vamos deseando con todas nuestras ansias que el punto en el que encontremos Su voluntad no quede demasiado lejos de lo que son nuestros anhelos. 

Quizás estoy generalizando demasiado. Por lo menos les diré que yo me he sentido así y me da una ansiedad tremenda, pensar que la voluntad  de Dios es algo completamente opuesto a lo que quiero y deseo hacer. A mí voluntad. 

No hay de otra. Lo cierto es que la voluntad de Dios en efecto está completamente opuesta a mi voluntad y vice versa. 

 La única manera de resolverlo es entregarme a su voluntad, adoptar la suya como la mía. Pero esto, igual que cuando ando perdida por la carretera, me causa mucho estrés, pues pienso en pérdida, muerte, separación. Morir a mí voluntad.  

Y no creo que  exagero. 

Todo lo anterior es justo lo que tiene que pasar. Mi naturaleza, mi carne, mi orgullo y rebeldía deben ser sometidos a lo que Cristo mismo se sometió en la cruz. Esto es, pérdida, muerte, separación.

P.Scahzzero autor del libro  Espiritualidad emocionalmente sana - el cual recomiendo- escribe lo siguiente, “Tenemos miedo a que se haga la voluntad de Dios porque no podemos controlar lo que hará, cuándo lo hará, cómo lo hará, y cuál será el resultado. La voluntad de Dios requiere entrega y confianza, y es algo que no estamos dispuestos a ofrecer.” (Schazzero, 45)

Ouch. 

No obsante, si quiero prosperar en esta empresa no puedo detenerme en lo que someter mi voluntad conlleva. Así no llegaré a ninguna parte, al contrario esto puede hacer que me sienta aún más perdida y lejos del lugar a donde quiero llegar. 

Para lograrlo debo enfocarme en lo siguiente:

  1. La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2). No me estoy sometiendo a un ser sádico, o a un tirano. Tampoco es un juego de azar o escondite. Dios es claro. Y su voluntad está claramente expuesta para todo aquel que quiera seguirla y adoptarla como suya. No me estoy zumbando a un hoyo negro, ni lanzándome a lo loco a un vacío. Dios es bueno y tiene un buen plan para mi vida. Esto es digno de confianza. 
  2. Hubo un tercer día. Jesús no terminó su obra con el sufrimiento de la cruz. El tercer día llegó y con su llegada opacó todo dolor, frustración, vergüenza que la crucifixión pudo haber causado. Esto me aplica también a mí. Si bien es cierto que al entregar mi voluntad habrá renuncia, separación y muerte, igual de cierto es que lo que vendrá después sobrepasará, por mucho cada uno de estos inconvenientes. 
  3. Gano mucho más al hacerlo. Gloria, vida, comunión, esto es lo que gano, esta es la voluntad última de Dios para mí. Y es lo que en el fondo  más anhelo. Es un Win-Win situation...
Esta es una lucha diaria, algo que decido cada día al despertar. Seguir Su voluntad, someterme, confiar... 


Y para esto vivo cada día. Para este preciso momento en donde ya no me sienta perdida. Un olor familiar, un lugar que hace sentido. La Gloria del tercer día. Sé donde estoy, encontré la 30. Ambas voluntades se encuentran porque en realidad ya no hay dos voluntades luchando e interponiéndose una a la otra sino sólo una reinando y dirigiendo. Esta ha tomado el volante y conoce bien la ruta que me llevará a mi destino. 

*Foto  "PR primary 30" by Fredddie - Puerto Rico Department of Transportation and Public Works (design specs). Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:PR_primary_30.svg#mediaviewer/File:PR_primary_30.svg