En estos días estuve leyendo el encuentro de Jesús con Nicodemo descrito por Juan en el cap 3. De entre todas las joyas que pueden haber en esta conversación y en este capítulo, no pude evitar fijarme en algo que no había notado antes. ¡La conversación de Jesús y Nicodemo fue sobre navidad!
Dale. Búscalo. Yo espero…. ¿Ya? ¿Lo viste?
Nicodemo hasta ese momento posiblemente vivía una vida bastante tranquila pensando que todo estaba en orden. Creía en Dios, buscaba portarse bien y ser un hombre admirable y de provecho en la sociedad. De momento llega este muchacho que hablaba con demasiada confianza y utilizando absolutos sobre el cielo y sobre Dios, la vida, la muerte y muchos otros asuntos concernientes al corazón. Y a Nicodemo se le movió el piso.
Cuando se encuentran, nuestro amigo arranca la conversación dándole algo de crédito a Jesús como diciéndole, "no estás tan loco, realmente creo que hay algo especial en el asunto.” Jesús, me parece que casi interrumpiendo, va al meollo del asunto y su respuesta es: navidad.
| Mis niñas recién nacidas :) |
Lucas 1:35, 37 narra otra conversación donde se da una respuesta muy similar a la de Jesús con Nicodemo.
Respondió el ángel y le dijo:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios…. Porque ninguna cosa será imposible para Dios.
Esta historia también es sobre navidad. De hecho, ¡esta es sobre la navidad que hace posible todas las navidades! Lo que describe el ángel sobre el nacimiento de Jesús, explica justo lo que ocurre cuando aceptamos el mensaje del evangelio. Este nuevo nacimiento del que le hablaba Jesús a Nicodemo. Comienza con la gracia de Dios y luego nuestra entrega y sumisión. Después el Espíritu Santo de Dios viene sobre nosotros. Y el producto final de este proceso sobrenatural es un ser nuevo, santo y separado que lleva por nombre, hijo de Dios.
Qué maravilloso que este nuevo nacimiento no solo nos da una nueva naturaleza sino que nos da una nueva familia y un nuevo nombre. Ya no soy hija del pesimismo, de la maldad, ni la ansiedad. No le temo ni a la luz ni a la oscuridad. Este mundo no me ata y aunque vivo en él, no le debo nada. Y, ¿la muerte? ya no me intimida. Soy una nueva persona.
Igual que Nicodemo y María, la pregunta de muchos ante esto es, ¿cómo puede ser posible? Al ver el estado en el que se encuentra el mundo hoy, muchos podrían dudar este asunto del amor de Dios. Otros, ante todo lo que está ocurriendo ven su vida y comienzan a cuestionar cuán conformes o satisfechos están con su relación con Dios, o si realmente tienen una relación con él. La respuesta a esto, igual que el ángel a María, igual que Jesús a Nicodemo, igual que Dios a la humanidad es: NAVIDAD
Navidad es la gracia de Dios demostrada en Jesús, haciendo lo imposible posible para salvarnos. Así de extraño y sobrenatural es su amor. Pero este amor requiere una respuesta. Nacer de nuevo comienza con un acto voluntario de nuestra parte. Comienza con amar más la luz que las tinieblas. Con reconocer y aceptar mi presente estado y condición de muerte. Comienza con creerle a Jesús.
Así que te invito en este momento, aquí y ahora a que respondas a este amor y hagas de la Navidad, más que una época, una realidad en tu vida.
»Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que practica lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para que sus obras no sean censuradas. 21 Pero el que hace la verdad viene a la luz para que sus obras sean manifiestas que son hechas en Dios.
Juan 3:16-21
