About Me

My photo
Hola! Mi nombre es Charlotte. Amo a Dios y amo cómo me ama a pesar de mí. Su misericordia me ha moldeado y por Su gracia he tenido el privilegio de experimentar tantas aventuras. Nacida y criada en la Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente resido y sirvo en el país de Uruguay a través de la Alianza Cristiana y Misionera junto a mi esposo y nuestras dos hermosas hijas. Siempre he disfrutado el escribir, no obstante en esta nueva etapa en la que me encuentro, siento más que nunca el deseo de hacerlo. No es que crea que tengo la vida más emocionante del mundo. Ni tampoco que mis experiencias están tan por encima que deben ser compartidas. ¡Qué va! Solo quiero escribir.Y si alguien lee y se siente entretenido, qué bien. Si alguno lee y se siente comprendido y bendecido, ¡mejor todavía!

Saturday, December 3, 2016

La respuesta es Navidad


En estos días estuve leyendo el encuentro de Jesús con Nicodemo descrito por Juan en el cap 3. De entre todas las joyas que pueden haber en esta conversación y en este capítulo, no pude evitar fijarme en algo que no había notado antes. ¡La conversación de Jesús y Nicodemo fue sobre navidad! 

Dale. Búscalo. Yo espero…. ¿Ya? ¿Lo viste? 

Nicodemo hasta ese momento posiblemente vivía una vida bastante tranquila pensando que todo estaba en orden. Creía en Dios, buscaba portarse bien y ser un hombre admirable y  de provecho en la sociedad. De momento llega este muchacho que hablaba con demasiada confianza y utilizando absolutos sobre el cielo y sobre Dios, la vida, la muerte y muchos otros asuntos concernientes al corazón. Y a Nicodemo se le movió el piso. 

Cuando se encuentran, nuestro amigo arranca la conversación dándole algo de crédito a Jesús como diciéndole, "no estás tan loco, realmente creo que hay algo especial en el asunto.”  Jesús,  me parece que casi interrumpiendo, va al meollo del asunto y su respuesta es: navidad. 

Mis niñas recién nacidas :)
La palabra navidad significa nacimiento. Esto es precisamente lo que Jesús le presenta a Nicodemo… y a nosotros. No es suficiente solo creer en Dios. Hace falta mucho más que solo portarse bien y querer hacer lo bueno. Nuestro espíritu está muerto, fue asesinado por el pecado y necesita un milagro para ser traído a la vida nuevamente. Más que un espíritu zombie o monstruo de Frankenstein, Dios propone algo completamente nuevo. Tan nuevo, lindo y lleno de posibilidades como un bebé recién nacido. 

Lucas 1:35, 37 narra otra conversación donde se da una respuesta muy similar a la de Jesús con Nicodemo.

 Respondió el ángel y le dijo:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios…. Porque ninguna cosa será imposible para Dios.

Esta historia también es sobre navidad. De hecho, ¡esta es sobre la navidad que hace posible todas las navidades! Lo que describe el ángel sobre el nacimiento de Jesús, explica justo lo que ocurre cuando aceptamos el mensaje del evangelio. Este nuevo nacimiento del que le hablaba Jesús a Nicodemo. Comienza con la gracia de Dios y luego nuestra entrega y sumisión. Después el Espíritu Santo de Dios viene sobre nosotros. Y el producto final de este proceso sobrenatural es un ser nuevo, santo y separado que lleva por nombre, hijo de Dios. 

Qué maravilloso que este nuevo nacimiento no solo nos da una nueva naturaleza sino que nos da una nueva familia y un nuevo nombre. Ya no soy hija del pesimismo, de la maldad, ni la ansiedad. No le temo ni a la luz ni a la oscuridad. Este mundo no me ata y aunque vivo en él, no le debo nada. Y, ¿la muerte?  ya no me intimida. Soy una nueva persona. 

Igual que Nicodemo y María, la pregunta de muchos ante esto es, ¿cómo puede ser posible?   Al ver el estado en el que se encuentra el mundo hoy, muchos podrían dudar este asunto del amor de Dios. Otros, ante todo lo que está ocurriendo ven su vida y comienzan a cuestionar cuán conformes o satisfechos están con su relación con Dios, o si realmente tienen una relación con él. La respuesta a esto, igual que el ángel a María, igual que Jesús a Nicodemo, igual que Dios a la humanidad es: NAVIDAD

Navidad es la gracia de Dios demostrada en Jesús, haciendo lo imposible posible para salvarnos. Así de extraño y sobrenatural es su amor. Pero este amor requiere una respuesta. Nacer de nuevo comienza con un acto voluntario de nuestra parte. Comienza con amar más la luz que las tinieblas. Con reconocer y aceptar mi presente estado y condición de muerte.  Comienza con creerle a Jesús. 

Así que te invito en este momento, aquí y ahora a que respondas a este amor y hagas de la Navidad, más que una época,  una realidad en tu vida. 


 »Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que practica lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para que sus obras no sean censuradas. 21 Pero el que hace la verdad viene a la luz para que sus obras sean manifiestas que son hechas en Dios.


Juan 3:16-21

Thursday, May 5, 2016

El día que Dios me dijo que me amaba con una lavadora.

Hace tres años se me dañó la lavadora. Y como suele suceder con estos asuntos, no sólo se dañó la lavadora sino que decidieron unirse en solidaridad la nevera y el microondas.  Muerte, destrucción, desolación...La nevera se pudo arreglar bastante fácil (un saludito a Batista Refrigerating!). Llamamos a un técnico que vino para la lavadora; dio tres martillazos, apretó 5 tornillos y nos cobró $90. Ese CPR logró que la lavadora echara un último suspiro lavando una tanda más de despedida. Luego de eso expiró definitivamente. Económicamente no estábamos como para comprar enseres nuevos y mucho menos una lavadora. De hecho, bastante nos dolieron los $90 del pseudo-arreglo.  

Este asunto me agobiaba bastante, principalmente porque yo estaba embarazada y pronta a parir. Necesitaba que mi lavadora funcionara bien, pronto. 

El tiempo pasó, Sara nació y todavía no tenía lavadora. Un día me encontraba yo muy frustrada y cansada, de esos día que uno siente que no da pie con bola y nada parece cuajar. Ustedes saben, de esas veces que pequeños detalles y asuntos cotidianos se van juntando hasta que se hacen demasiado grandes y sientes que te sacan el aire. Más que nada, no sé por qué me quitaba tanto la paz la falta de una tonta lavadora! Sentía que esa era la “cherry del sundae”.  Así que oré.

Ese domingo, todavía sintiéndome un poco derrotada pasé al altar durante el llamado. No estaba segura qué decir, pero sabía que necesitaba estar ahí. Lo único que pude decir fue:  “Señor, acuérdate de mí. Dime que me amas.”

Ese mismo domingo, unos muy buenos amigos nos llamaron para decirnos que nos habían comprado una lavadora. Estos amigos no eran millonarios, inclusive ellos mismos acababan de recibir a su primer bebé. Simplemente lo hicieron. 

Entonces vino a mi mente mi oración: "Acuérdate de mí. Dime que me amas." 
Así que siempre recordaré ese como el día en que Dios me dijo que me amaba... con una lavadora! Poco después también me lo dijo con un microondas, el cual también recibimos como regalo por parte de gente muy muy amada.


Aquí estoy el día en que recibí mi nueva lavadora "Lola Kenmore"
He estado por contar esta historia desde que comencé el blog. Sin embargo, no es hasta ahora que la recuerdo y encuentro el contexto perfecto para insertarla.  Milagros que aun con el pasar del tiempo siguen alimentando y cambiando mi vida, haciéndome recordar quién es Dios cuando más lo necesito.

El punto de esto es el siguiente, Dios sabe lo que necesitamos. El siempre sabe. No solo el qué sino también el cuándo y el cómo.

 Desde el comienzo  Dios ha estado supliendo cada necesidad de su creación. Luz, espacios, alimento, compañía, comunidad, trabajo, descanso... Todo lo que era necesario Dios lo anticipó y lo suplió. Aún cuando el hombre le dio la espalda y se reveló en su contra Dios siguió proveyendo. 

Sacrificios, sacerdotes, pactos, leyes, promesas- todo para asegurar y proteger el original y más importante derecho inalienable de la raza humana: conocer y relacionarse con su Creador. 

Jesús fue y es la respuesta última a la necesidad más profunda de todo ser. Y cuando nos unimos a su familia, a su Iglesia, entonces tú y yo nos convertimos en la respuesta a lo que el mundo necesita. No por nuestras destrezas o talentos, sino por la esperanza  que ha nacido nueva en nosotros. 

En nuestro caso, como ya saben esta esperanza nos ha movido a servir en Uruguay. Un país esclavizado por los dioses de este siglo. Caracterizado por los más altos porcentajes en suicidios, divorcios, abortos (los cuales son legal) de éste lado del mundo, todo como producto de su libertinaje y secularismo. 

Al movernos puedo decir que la lista de cosas que sentimos que necesitamos es larga. Y confieso que todavía de vez en cuando, hago la misma oración de hace tres años.
Lo mejor del caso es que Dios sigue respondiendo! Y me recuerda que lo más que necesito es hacer su voluntad, porque de lo demás -igual que ha estado haciendo desde la fundación del mundo- se encarga él. 

Esta es la realidad no solo de Uruguay sino del mundo en el que vivimos. Y es a este mundo con una profunda y agonizante necesidad de Cristo que hemos sido enviados.
Tú puedes ser la respuesta a la oración de alguien. Tú puedes ser la provisión de Dios para alguién.  Que tu vida y la mía sean eco siempre de las palabras de Juan y luego de Jesús cuando decían: ‘El Reino de los Cielos se ha acercado!” 

Entonces, no dejemos que nuestras necesidades nos distraigan o detengan, antes bien hagamos la voluntad del Padre. Confiemos en que él es un padre bueno que sabe lo que necesitamos y no fallará en proveerlo. Busquemos primero el reino de Dios y su justicia. Ejercitemos nuestra fe cada día manteniendo los ojos y los brazos abiertos a la provisión de Dios. Que nuestro corazón se mantenga atento a su voz y a sus “te amo” de cada día. Desde una abrazo hasta una lavadora, nada es muy pequeño o muy grande para él. 


Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús. Filipenses 4:19

Quieres mantenerte al tanto y colaborar con nuestra obra con la Alianza Cristiana y Misionera acá en el Uruguay? Presiona aquí y síguenos!

Thursday, March 31, 2016

Un mes...

Un mes, cuatro semanas, 28 días contemplando y disfrutando  un nuevo panorama. Absorbiendo un entorno desconocido, observando gestos y ademanes, asimilando nuevas expresiones. Un mes de tortas, tartas pascualinas, medias lunas “rechenas” de dulce de leche, y chivitos… Un mes de español mezclado con portugués (portuñol), aprendiendo a intercambiar el “ok” por el “ta”, la fresa por la frutilla o el morango, la piña por el ananá y la toronja por el pomelo. Un mes, cuatro semanas, 28 días en la República Oriental del Uruguay. 



Es increíble lo mucho que puede ocurrir en tan poco tiempo y más aún las diferentes emociones que se pueden llegar a sentir. Se siente la alegría de saber que estás cumpliendo con tu labor y la satisfacción profunda de saber que estás en el lugar correcto en el momento preciso. Esa emoción de cuando se monta un rompecabezas y vez las piezas encajando sin ser forzadas y todo empieza a hacer sentido.  

Por otro lado, también se siente el dolor de las separaciones recientes y el adiós de personas que hasta entonces habían sido parte integral de tu vida cotidiana. Se siente la nostalgia por la lejanía y lo extraño de saber que la vida continúa y el mundo sigue girando aún sin nosotros estar allá y sin ellos estar acá. Se siente la soledad de una manera muy particular. 

Un mes interesante por demás, lleno de una serie de mini eventos desafortunados. Nada mayor, solo que en tiempos como éstos cualquier cosa -aún lo más trivial- se siente devastador. Perderse, no poder abrir una cuenta de banco, no encontrar casa, dormir los 4  en una misma cama, tratar de encontrar en el supermercado algo familiar para poder cocinar y no entender bien porque todo está en portugués porque llegaste a hacer compras a un supermercado en Brasil, las niñas no quieren dormir,  enfermarse y no tener un Walgreens en cada esquina con un CVS al frente para conseguir medicinas, combatir lo que parecía un ejercito de cucarachas, comprar enseres y darte cuenta que no tienes idea de cómo operarlos… Otra vez, nada terrible pero aún así cosas que pueden llegar a probar tu paciencia, tu fe y hasta hacerte pensar: “por qué estamos aquí?”

Interesantemente, el mismo día en que cumplimos un mes acá en el Uruguay, celebramos uno de los eventos cruciales (y uso el adjetivo con todo el sentido e intensión) en el cristianismo. Me refiero a la celebración de la Pascua. El momento en el que celebramos que Jesús murió en una cruz como pago por nuestros pecados y resucitó para darnos vida. Celebramos el gozo y la libertad que esto produce en las vidas de todos los que los aceptamos. Celebramos que ahora por medio de Cristo somos hechos hijos de Dios. Celebramos la vida. La verdadera vida. 

Por qué estamos aquí? varias veces lo he preguntado en este mes. Ayer mientras leíamos y recordábamos la historia de la pascua como familia, mi corazón me recordó la respuesta. Estamos aquí porque El resucitó. 

Porque aquí hay muchos que no conocen esa historia o no han tenido tan siquiera acceso a una fuente fidedigna de la misma. Porque hay muchos que todavía andan buscando entre los muertos al que vive. Porque hay una iglesia pequeña pero fuerte que se levanta día a día a hacerle frente a las tinieblas que encubren esta nación. Estamos aquí porque queremos alcanzar aquello para lo cual también fuimos alcanzados por Jesús. Porque a la luz de la resurrección todo cobra un nuevo sentido. Y finalmente, porque ningún sacrificio parece demasiado grande luego de Su sacrificio y ninguna cruz demasiado pesada luego de Su cruz. 

Así que te animo a que sirvas, sea lo que sea que Dios te ha dado para hacer, en donde sea que te ha puesto para que lo hagas. Y cuando ocurran cosas que te hagan sentir que los poderes de este mundo se salen con la suya y te hagan preguntarte, “por qué estoy aquí?” recuerda la cruz. Recuerda la tumba vacía. Repite fuerte en voz alta para que el infierno lo escuche y tu corazón recuerde la siguiente promesa de victoria final y absoluta alcanzada hace dos mil y pico de años atrás y que ha mantenido en pie de lucha a miles de cristianos en diferentes eras y dificultades:

“Dónde está, oh muerte tu victoria? Dónde está, oh muerte, tu aguijón? Pues el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. Pero gracias a Dios, quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estén firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su arduo trabajo en el Señor no es en vano.” 
1 Corintios 15:55-58

Por eso estamos aquí.

28/03/2016


Hello from the other side….!

Aquí mi esposito posando en el aeropuerto en PR con la pequeña mudanza. 
Lo sé. Hace un tiempito que no escribía nada y todo se debe a que durante los pasados meses estuvimos en los últimos preparativos para nuestra mudanza al Uruguay. Yes, Uruguay. Hemos venido a este país a través de la denominación de la cual somos parte, Alianza Cristiana y Misionera, a servirle y amarle con nuestros dones y talentos. Más adelante les cuento por qué Uruguay.

Por ahora les dejo saber que si quieren conocer más sobre lo que Dios está haciendo en nuestras vidas y acá en el sur me pueden seguir por aquí! También pueden seguir nuestro newsletter en la pagina oficial de la Alianza.
A través de ésta última pueden obtener información sobre cómo apoyarnos en oración y económicamente.

No leemos pronto!
Super cansados por las cuchucientas mil horas de viaje. Mi cara, I know...