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Hola! Mi nombre es Charlotte. Amo a Dios y amo cómo me ama a pesar de mí. Su misericordia me ha moldeado y por Su gracia he tenido el privilegio de experimentar tantas aventuras. Nacida y criada en la Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente resido y sirvo en el país de Uruguay a través de la Alianza Cristiana y Misionera junto a mi esposo y nuestras dos hermosas hijas. Siempre he disfrutado el escribir, no obstante en esta nueva etapa en la que me encuentro, siento más que nunca el deseo de hacerlo. No es que crea que tengo la vida más emocionante del mundo. Ni tampoco que mis experiencias están tan por encima que deben ser compartidas. ¡Qué va! Solo quiero escribir.Y si alguien lee y se siente entretenido, qué bien. Si alguno lee y se siente comprendido y bendecido, ¡mejor todavía!

Sunday, September 14, 2014

Sonrisas

Sus rizas a carcajadas son mi sonido favorito. 

Cuando Sofía y su hermanita Sara se ríen me hacen el día. Cómo mamá me he propuesto cada día, no importa lo que esté pasando, sacar un momento para hacerlas reír. La gran mayoría de las veces esto incluye hacer sonidos y caras extrañas, bailecitos semiridículos, “comerme” un cuellito, soplar trompetillas en sus barriguitas...en fin, olvidarme de mí para enfocarme en ellas. En esos momentos las tres somos libres. Yo, de apariencias y preocupaciones futuras. Ellas, de temores e inseguridades. Ellas se ríen y yo en el transcurso termino junto a ellas soltando las más sinceras carcajadas. 

Otra de mis metas, claro está, es lograr captar estos momentos en vídeo. Esto ha probado ser más difícil de lo que parece, sobre todo con Sara quien tiene ahora 9 meses de edad. Sara es una bebé súper simpática y risueña, sacarle una carcajada no representa ningún reto. A veces basta con mirarla, con solo la intención de hacerla reír para que se suelte un gritito de emoción como preámbulo.  Sin embargo han sido pocos los momentos que he podido captarlo en vídeo. No hago más que sacar mi celular para grabarla y Sara tan pronto lo ve se detiene. Se congela, enfocada en mi celular deja de mirarme y la risa se detiene. Su cara cambia automáticamente de alegría a una de preocupación y confusión, casi como si preguntara - “qué es eso, mamá? y qué me va a hacer?”  Tan pronto deja de enfocarse en mí y cambia su punto de atención a la cámara, todo cambia. 

Esto me puso a pensar en mi relación con Dios (Ay ya, la más espiritual!) No dudo que uno de los mejores sonidos para Dios sea el de nuestra risa. Cuando gozamos de su creación, cuando disfrutamos con nuestros hermanos, cuando nos deleitamos en él, estoy segura que Dios como padre se deleita también en esto. Cuando me enfoco en él soy realmente libre y realmente felíz. No importa lo que esté pasando, él prometió que estaría conmigo. Que si mantengo mi mirada y mis pensamientos fijos en él, él me daría paz. Pero cuando cambio mi atención y comienzo a fijarme en las situaciones que me rodean, cuando me desenfoco, entonces igual que Sara, mi cara y mi mente cambiarán. Abandonarán la confianza y el descanso para abrazar la confusión. 

Esto no significa que viva ignorando lo que pasa a mi alrededor o las situaciones muy reales y en ocasiones difíciles que enfrento cada día. Al contrario, significa hacerle frente de la manera correcta. Como quien corre una carrera no mirando hacia abajo asegurándose de si hay suelo sobre el cual correr,  sino fijándose en la meta para ir en pos de ella. 

Mi meta diaria debe ser traer gloria a Dios, la meta diaria de Dios, si pudiera ponerlo así, es ser glorificado en mí vida. Cuando me enfoco en esto y ambas metas se alinean, #boom! Entonces reiré a carcajadas!  

Se me ocurre que Dios, igual que yo con mis hijas,  quiere hacerme sonreír todos los días. Y yo, al igual que Sara, me enfoco a veces más en las “cámaras” del mundo. No veo que detrás de toda circumstancia está Dios mostrandome a Jesús  listo para sacarme una verdadera, genuina, desprendida, confiada y gloriosa sonrisa. 

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