About Me

My photo
Hola! Mi nombre es Charlotte. Amo a Dios y amo cómo me ama a pesar de mí. Su misericordia me ha moldeado y por Su gracia he tenido el privilegio de experimentar tantas aventuras. Nacida y criada en la Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente resido y sirvo en el país de Uruguay a través de la Alianza Cristiana y Misionera junto a mi esposo y nuestras dos hermosas hijas. Siempre he disfrutado el escribir, no obstante en esta nueva etapa en la que me encuentro, siento más que nunca el deseo de hacerlo. No es que crea que tengo la vida más emocionante del mundo. Ni tampoco que mis experiencias están tan por encima que deben ser compartidas. ¡Qué va! Solo quiero escribir.Y si alguien lee y se siente entretenido, qué bien. Si alguno lee y se siente comprendido y bendecido, ¡mejor todavía!

Tuesday, September 16, 2014

OBDC

La decisión estaba tomada. 

Yo dejaría mi trabajo en la escuela para quedarme cuidando a la nueva integrante del clan García-Maltés. Sabíamos que era la decisión correcta para nosotros, aun así no podíamos obviar el estrés económico y por ende general que esto traería. Mi esposo es maestro también, de más está decir que  los 15 y los 30 no se caracterizan por una entrada exorbitante de dinero a nuestra sencilla cuenta bancaria. No obstante, no había ni sombra de duda en nuestro corazón que mamá se quedaría en casa para cuidar a su bebé. Y así lo hice. Así lo estoy haciendo. Así lo estamos haciendo. Ya han pasado 9 meses. Nueve meses sin chuparnos el proverbial limber...

Durante este tiempo he aprendido mucho sobre mi mente y cómo ésta funciona. La verdad es que han sido meses de estar apretados económicamente, pero no de escasez. No nos ha faltado nada de lo básico y necesario para la vida, ni siquiera para el disfrute de la misma. El dinero no ha sido insuficiente, al contrario hemos experimentado exactamente lo opuesto. Dios ha provisto para que tengamos suficiente de todo lo que necesitamos. En ocasiones por nuestros propios medios, otras ha sido a través de familia y amigos que sin pensarlo dos veces han suplido nuestra necesidad como si fuera la suya propia. Ahora puedo verlo así y escribirlo de ésta manera, pero en estos meses este no siempre ha sido el caso.

 Muchas veces me encontraba preocupada  por cosas secundarias. Inclusive hasta llegué a sentir lástima de mí y vergüenza pensando- “pobrecitos, no podemos salir a comer.” “Bendito, no puedo comprarme ese par de zapatos o esa camisa.” Pobrecitos? En serio, Charlotte?! Quizas no me sobra para ir a Chillis- o lo que sea- pero tengo para hacer un arrocito con salchichas y habichuelas guisadas que me queda súper y que tanto le gustan a Sofía. Ok, así que no puedo irme de compras para añadir el par número 20 de zapatos a mi ya bastante lleno walking closet. No puedo ir al cine, pero puedo caminar por el parque, por la playa, jugar cartas UNO o Phase Ten con mis amigos 

Tengo familia y amigos a las cuales puedo pedir ayuda. Y por qué sentir vergüenza de esto?   Tengo todo lo que necesito. Mis hijas tienen todo lo que necesitan también. Un papá y una mamá que se aman y que las aman y darían la vida por ellas, que aman a Dios y buscan hacer su voluntad. No sólo de pan vivirá el hombre, pero Dios es tan bueno que ni siquiera el pan nos ha faltado por que él mismo lo ha provisto (pan o una lavadora... Después les cuento!)  El es mi Padre y sabe lo que necesito. 


Creo firmemente que Dios me movió a quedarme en mi casa con mi bebé por un tiempo. Aún con mis dudas lo he obedecido junto con el resto de mi familia. El hecho de que esté siendo obediente no significa que todo es bello, sencillo y fácil. No creo jamás, y la evidencia bíblica me confirma, que la obediencia a Dios se caracterice por hacer las cosas fáciles o sencillas. Josué tuvo como quiera que levantar espada y luchar múltiples batallas. 
La obediencia no siempre garantiza que todo será fácil, pero sin duda alguna siempre garantiza dos cosas: bendición y victoria. En medio de nuestra obediencia veremos su bendición. Una bendición que quizás no se traduzca o defina en signo de dólares, sino en una relación más profunda con él.  La bendición de verlo en acción. El quiere enseñarme una vez más a confiar en él y que él tiene cuidado de mí y los míos. No hay mayor bendición. 

Y la victoria? Pues cada día que veo las cosas de esta manera tengo victoria sobre lo que el mundo me dice que debo ser, hacer y tener. La victoria de verlo obrar a mí favor.Victoria cuando veo todas las riquezas que puedo recibir a través de Jesús, riquezas que van más allá de lo material.  Si viste los flamboyanes de rojo vivo tan lindos y a los changos no les falta comida, cuánto más no le importamos nosotros!   

No comments:

Post a Comment